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El secuestro de la
literatura
Por: GERMÁN
LÓPEZ VELÁSQUEZ *

(Conferencia en la
ciudad de Tuluá el pasado 28 de abril de 2011,
invitado por Biblioteca Pública Municipal y la
Secretaría de Cultura de Tuluá).
UNA
MENTE COMPRADA ES UNA MENTE ARRUINADA
Los premios han creado una subcultura, aquella a
la que se refería Sartre. El filósofo y narrador
francés fue enemigo público de los concursos y
los premios literarios. Él creía que debía
rechazar todos los premios. Afirmaba que la
subcultura creada en torno a la práctica y los
ceremoniales de los premios, constituía un
elemento deformador, corruptor del trabajo de
los intelectuales.
En mi concepto
están haciendo grave daño a la posibilidad de
una buena literatura. Muchos escribidores
convirtieron la palabra escrita en una vulgar
alcancía. Mientras tanto, los escritores
asegurados, permanecen inamovibles en su torre
de marfil, mascullando en tiempos de mass market,
el nuevo compromiso con la editorial asesina de
escritores y literatura, secuestradora. Su
indecencia es igual a la de los magnates y
emires de las petromonarquías. Escriben por
encargo; oficiantes de la palabra sesgada y la
impostura. Son iguales a los críticos oficiales
que ejercen el ninguneo y sólo reconocen
grandeza en los libros recomendados por sus
patrones, las grandes editoriales extranjeras.
Significa que caminan con los pies de otros y
con las cabezas de otros. Hay una miserable
realidad editorial que hizo del desprecio una
retórica. Su proclama es básica: “La cultura es
un adorno y el negocio es el negocio”. Esta
gavilla de editoriales que envilecen la
literatura, de poetas clones y burócratas; de
escritores funcionarios, de oficiantes de la
palabra, solo busca el reconocimiento mediático.
Digamos que esos críticos enclaustran y
parcializan la literatura; que las editoriales
la ponen al servicio del marketing y que los
lectores, la perpetúan con su ignorancia. Todo
es un producto comercial. Hay que caer en el
estereotipo y privilegiar las obras de
entretenimiento, por encima de las de crítica
social y económica, de denuncia política, de
ensayo y poesía, finalmente, la poesía tampoco
se vende. Lógico que la poesía no se venda. Ya
lo dijo el español Manuel Celaya, “La poesía es
un arma cargada de futuro”.
La literatura,
cuando es verdadera, quiero decir cuando es
honesta, sincera, salida de las entrañas, es una
literatura que hiere, que ofende, que molesta.
El verdadero escritor es un hombre lejano del
BUEN GUSTO. Y ya lo escribió Eduardo Mallea hace
más de cincuenta años: “EXISTE ALGO SUPERIOR AL
BUEN GUSTO, ES EL GRAN GUSTO". Y ese gran gusto
hiede, ofende los sentidos de los escritores
bien, de los escritores decentes, de las glorias
construidas por el poder para el consumo
público; porque en lo literario no solamente se
construye prosa y poesía, también se fabrican
LITERATOS.
Desde arriba se
determinan los temas sobre los cuales debemos
escribir. Se determina, igualmente, la forma de
la escritura. Lo que no se pliegue a las formas
literarias aceptadas o reconocidas es feo,
vulgar, costumbrista, obsoleto o coloquial. Pero
ya lo escribió PAUL NIZAN: "No hay una gran obra
que no sea una acusación del mundo". Y en esa
acusación del mundo están contenidas las ideas
recibidas, la ideología dominante, lo digno, lo
apropiado, lo decente, lo pertinente, "lo que se
considera inteligente, por parte de quienes
determinan qué es inteligente, genial u
original".
Estamos saturados
de FABRICANTES de novelas, de FABRICANTES de
poesía, porque así lo determinan los que "CREEN
SABER HACERLO", quienes dirigen las fábricas
literarias. Esas fábricas legitiman el ejercicio
de la escritura con un carnet, secuestran
también la literatura. Se expresan de muchas
formas. Como talleres literarios donde se impone
desde arriba el fondo y la forma, cuando de lo
que se trata es de entregar con humildad
herramientas de trabajo, aportes académicos,
lecturas seleccionadas. La literatura debe
hermanar.
Como congresos de
escritores donde siempre hablan las vacas
sagradas. Bien robustas, con barbas luengas y
con ambiente de señoras bien y con bastante
talco, dicen la última palabra en el llamado
conversatorio donde lo que domina es la
urticaria de sus prepotencias y su no disimulado
desprecio por los jóvenes creadores que son
utilizados como público para el espectáculo.
Como universidades
donde los profesores de literatura hacen de
críticos de arte, autores y editores, recreando
de manera perfecta el elogio mutuo al interior
de esos claustros, a costa del dinero público y
los interminables sabáticos.
Como ministerios
de cultura donde un grupúsculo de familias
culturales de reconocida tradición social y
bursátil se apropia indebidamente de la mayoría
de los recursos económicos, mientras los
escritores y artistas sobre todo de ciudades
medianas y pequeñas deben resignarse a
participar en convocatorias y concursos
maquillantes. ¿Cuándo se hará una interventoría
pública a todos los recursos del Museo de Arte
Moderno de Bogotá, para poner un ejemplo?
¿Cuándo estarán en el banquillo esas señoras de
bozo y lunar peludo en la cara que me ponen
nervioso y que tanto se han beneficiado de la
empresa cultural colombiana?
Dijo Miguel Hernández: “Tened presente el
hambre”. Es la hora de Minerva, la vencedora de
la ignorancia.
LOS
ESCRITORES LAUREADOS
No le importó al premio Nóbel GABRIEL GARCÍA
MÁRQUEZ y a sus amigos, convertir en gloria
literaria al Señor Álvaro Mutis, monárquico
recalcitrante y desvergonzado. Nunca olvidaré
cuando al recibir el Cervantes le dijo a Juan
Carlos de España, “Mi Señor Mío”, y se
prosternó. ¡Qué falta de respeto con América
Mestiza y con tanto hambriento que hay en el
mundo! Repudio las monarquías, rechazo a los
reyes y las reinas, son una afrenta con sus
palacetes reales, sus joyas descaradas y su
desbordada y esquizofrénica arrogancia. Forman
el cuadro perfecto de la indecencia humana. Fue
García Márquez quien influyó, pidió y obtuvo
para Mutis el Premio PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS
LETRAS, por" la originalidad y compromiso
intelectual de su obra" al igual que EL PREMIO
SOFÍA DE POESÍA. Y como si esto no fuera
suficiente, le consigue el PREMIO CERVANTES en
el año 2.001. Los profesores de Literatura de
los Colegios y de algunas universidades creen,
con la mayor ingenuidad, que estos premios son
merecidos, y obligan, motivados por el mayor
candor, a sus alumnos, a estudiar los escritos
de un hombre que se opone completamente a los
intentos libertarios de nuestros pueblos con sus
declaraciones descaradas, oscurantistas e
insensibles hacia los sufrimientos, las
necesidades y las búsquedas de caminos
realizadores para el hombre. En asuntos
políticos se ha declarado monárquico. Su ideal
femenino es LA INFANTA CATALINA MICAELA, hija de
FELIPE SEGUNDO, mujer que vivió hace más de
cuatro siglos. ¡Qué les parece!
ÁLVARO MUTIS es un
hombre que se ha declarado a sí mismo como una
especie de príncipe o semidios, a quien poco le
importa la situación de su pueblo. Es un hombre
que niega el valor y el papel de la poesía en su
afán por exaltar a ese alter ego que es "MAQROLL,
EL GAVIERO", quien tiene más poderes que
SUPERMÁN, y a quien un crítico llamó, con gran
acierto "MAQROLL, EL SUERTUDO" (por su condición
de héroe suramericano, héroe a quien no le
entran las balas, ni el fuego, ni el poder del
agua, ni el poder aplastante de las dictaduras
de VIDELA y PINOCHET y, ni siquiera, el poder
omnímodo que ostentó ÁLVARO URIBE VÉLEZ en
Colombia. Creo, sinceramente, que Mutis, como
hombre, tiene menos poder intelectual que el
chapulín colorado, héroe de la tierra mexicana.
Lo que GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ hizo fue pagarle
las atenciones que MUTIS le brindó en México, en
la época de su exilio económico, además de las
facturas de servicios públicos en Bogotá.
Los escritores
laureados imponen y deforman también la
literatura. Márquez, el distante, el apátrida,
el negociante de libros acaudalado, el plagiador
de Yasunari Kawabata, el que olvidó desde hace
muchos años el sufrimiento de su pueblo,
secuestra como Mutis la literatura. Los
escritores laureados tienen su gran basurero.
Los poetas y narradores no contaminados están
por toda la geografía de América. Hay seres muy
pensantes, extraordinarios narradores y poetas,
en esas ediciones de mil ejemplares cargadas en
mochilas para arriba y para abajo en el afán de
mostrar una voz propia. Es maravilloso. A todos
esos luchadores de nuestro tiempo, que son
abundantes, dedico estas palabras.
Concluyo con
una estrofa del poema de Enrique Lihn, PORQUE
ESCRIBÍ:
Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.
Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.
(1). Reflexión para la consolidación y
actuación del movimiento de intelectuales y
artistas por la paz de Colombia.
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*Abogado, periodista y escritor, director y
fundador hace 26 años, de la Revista MEFISTO de
Arte, Literatura y Medio Ambiente.
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