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La homofobia mata, y dolorosamente seguirá
matando...
Comunicado del
IESSDEH/USSDH
El
martes 27 de marzo,
el joven chileno Daniel
Zamudio murió luego de tres semanas
de agonía, y debido a un acto de violencia
absurda y extremadamente cruel (fue torturado
sádicamente durante cinco horas), simplemente
porque era gay,. Usualmente asumimos que
nuestras “modernas y civilizadas” capitales
latinoamericanas están libres de la barbarie
extrema, pero esto nos muestra que no es así. Y
su ocurrencia tuvo especial visibilidad
internacional por tratarse de un joven de clase
media en un país que es paradigma del desarrollo
regional, y por la asociación de sus victimarios
a un ideario neonazi.
Pero crímenes
homofóbicos ocurren todos los días en toda
América Latina (incluyendo, por supuesto, el
Perú), y por ocurrir en personas más pobres y
menos visibles pasan desapercibidos. A pesar del
crecimiento económico y la mejora del nivel de
vida en la región, se observa una creciente
exclusión de grupos humanos, que no se expresa
únicamente en los grupos de personas que viven
bajo la línea de pobreza, sino también en una
persistente discriminación de ciertos grupos en
lo cultural, social y político.
Entre los grupos
más excluidos se cuentan las poblaciones
sexualmente diversas, incluyendo
las comunidades de lesbianas, gays, transgénero
y bisexuales (LGTB). En nuestro país de acuerdo
a diferentes
Reportes Anuales de
Derechos Humanos LGTB, y a la misma
Defensoría del Pueblo,
recogidos en el Informe Alternativo de
Organizaciones de la Sociedad Civil al Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales sobre
la Situación de la Salud Sexual y Reproductiva
en el Perú (2011) se describe situaciones de
violación a los derechos humanos, incluyendo
discriminación (en el ámbito de salud,
educación, empleo y justicia) y acceso limitado
al tratamiento antirretroviral para el VIH,
abuso policial, homicidios, extorsión, torturas,
y violencia homo/lesbo/transfóbica - física,
verbal y psicológica.
A pesar de que la
opinión pública y algunos instrumentos y
posturas internacionales se van tornando cada
vez más favorables (v.g. la publicación de los
Principios de Yogyakarta 2006,
las manifestaciones de la
Comisión de Derechos Humanos
y el
Secretario General de las Naciones Unidas,
así como de la
OEA,
en los últimos años; la reciente creación de la
Unidad
para los Derechos de las Lesbianas, Gays,
Transexuales, Bisexuales e Intersexuales (2011)
de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH));
persisten actitudes muchas veces soterradas que
marginalizan e impiden el ejercicio de los
derechos de estas colectividades.
Es momento para un cambio claro de la situación
de desprotección de las personas, para un
sistema que realmente proteja a sus
ciudadanas/os. Todas las personas, y en
particular las organizaciones de las comunidades
LGTB, las organizaciones que protegen los
derechos humanos, los derechos sexuales y
reproductivos, y quienes buscan una mayor
justicia social, debemos reforzar nuestro
compromiso para asegurar el camino hacia una
sociedad más inclusiva y respetuosa de la
diversidad y los derechos humanos así como el
ejercicio de la ciudadanía por parte de todas y
todos.
En el caso del
Perú, es fundamental que de una vez por todas el
Estado asuma una posición sensible hacia la
defensa de los derechos de las poblaciones LGTB,
mejorando los marcos legales, asegurando su
cumplimiento, y asegurando en general políticas
públicas que hagan inaceptables estas formas de
intolerancia y violencia:
• El sistema
educativo debe proveer y asegurar una educación
sexual integral, que muestra la diversidad de
forma positiva.
• El sistema de
salud debe asegurar una oferta integral de
servicios para estas poblaciones, que no se
limite al VIH.
• Se debe terminar
con la violencia del serenazgo y la policía.
• Se debe evitar
la discriminación en el acceso a la justicia y
al trabajo.
• Los medios de
comunicación deben asumir su responsabilidad de
mostrar esta diversidad con respeto y sin
asociarla al humor malsano o a la idea de que se
trata de conductas reprobables.
Para que ello
ocurra:
• Hacen falta
congresistas que asuman estos temas de forma
directa.
• La formación de
los operadores de justicia debe mejorar en
contenidos de sexualidad humana.
• Los gobiernos
regionales y locales deben generar e implementar
políticas y ordenanzas que permitan este avance.
• Los miembros de
las comunidades LGBTI tienen que poder
reconocerse como sujetos de derechos, para
exigir éstos sean respetados.
• Finalmente, el
Estado debe asumir su responsabilidad específica
en el avance de las políticas públicas sobre
este tema a través de una instancia en el
Ministerio de la Mujer y Poblaciones
Vulnerables.
Hace seis años una
iniciativa de colectivos peruanos organizó una
Romería en el Día contra los Crímenes de Odio en
el Perú,
conmemorando la muerte de muchos hombres gay y
trans a manos del MRTA, como reveló el
Informe de la Comisión de la Verdad y
Reconciliación.
Años después, nuestros amigos chilenos (que nos
honraron usando
una imagen de esa romería,
en la que se lee "La homofobia mata") nos
recuerdan que estos crímenes de odio no son solo
cosa de la violencia política que vivió el Perú
en las décadas pasadas, en el interior del país,
sino que pueden ocurrir en nuestras ciudades más
'modernas'. Nos solidarizamos con ellos y más
que nunca hacemos un llamado para que en toda
nuestra región estos crímenes sean desterrados.
Hace 6 años el
proyecto CiudadaniasX creó una intervención
llamada La Homofobia Mata cuya imagen ha sido
tomada por colectivos chilenos de lucha por los
derechos humanos para que se tome conciencia que
sí, La Homofobia Mata!, seguiremos en la lucha
por eliminar esta conducta en todos sus matices.
PROYECTO CIUDADANIASX: ACTIVISMO CULTURAL Y
DERECHOS HUMANOS
PROYECTO FORTALECIENDO LOS SERVICIOS LEGALES EN
VIH EN EL PERÚ
PROYECTO COMUNIDADES LGBT, DD.HH. Y VIH/SIDA
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